
Hay momentos en la vida en los que sentimos que todo se desmorona. Fracasamos, perdemos, nos decepcionamos… y lo único que queremos es quedarnos ahí, en el suelo, donde nadie nos ve, donde el dolor parece más fácil de soportar si no nos movemos.
Pero algo dentro de nosotros no se apaga. A pesar del cansancio, a pesar del miedo, a pesar de que todo parezca oscuro… hay una chispa que sigue encendida. Y esa chispa es la razón por la que, aunque hoy esté de rodillas, mañana estaré de pie.
No nacimos para rendirnos. No fuimos diseñados para quedarnos rotos. Cada golpe, cada tropiezo, cada caída, nos da una nueva oportunidad para demostrar nuestra fortaleza. Levantarse no es ignorar el dolor, es usarlo como escalón. Es mirarse al espejo, con lágrimas si es necesario, y decir: “Esto no es el final de mi historia”.
Nos han enseñado que el éxito es no caer, pero la verdad es otra: el verdadero éxito es tener el valor de levantarse cada vez que caes. Es decidir que no importa cuántas veces la vida me derribe, siempre me levantaré con más fuerza, con más sabiduría, con más determinación.
Sí, hoy tal vez estés en el suelo. Tal vez estés dudando de ti mismo, sintiendo que ya no puedes más. Pero respira hondo. Mírate. Estás vivo. Y mientras tengas aliento, tienes oportunidad. El suelo no es tu destino, es solo una estación momentánea. Lo que viene después depende de ti.
No nací para quedarme en el suelo. Me levantaré… porque aún tengo sueños por cumplir, personas por amar, caminos por recorrer y batallas por ganar. Me levantaré… porque dentro de mí vive una fuerza que el mundo aún no ha visto completamente.
"El suelo solo es el lugar donde tomo impulso para volar más alto".
Si hoy te sientes caído, solo recuerda esto: cada día es una nueva oportunidad para levantarte. No importa cuántas veces lo intentes, lo importante es que no te detengas. Comparte este mensaje con alguien que necesite una razón para seguir luchando. Y si tú eres esa persona… empieza por levantarte hoy. Solo un paso. Uno. Lo demás vendrá después.
